El alto precio del petróleo lastró la rentabilidad de las actividades del sector industrial campogibraltareño en un año 2011 marcado por datos que apuntan, a medio plazo, a la recuperación del terreno perdido por la crisis. Sin embargo, la mala coyuntura no tuvo efectos traumáticos para el ámbito laboral. Son las dos principales conclusiones que se extraen tras la presentación, ayer en Algeciras, del informe socioeconómico de las 17 empresas integrantes de la Asociación de Grandes Industrias del Campo de Gibraltar (AGI).
El presidente del colectivo, Javier Sáez, reconoció que aún queda camino por recorrer para recuperar el esplendor de mediados de la pasada década. Pero también ensalzó que el ámbito laboral ha sabido mantenerse gracias a la alta competitividad. Según la memoria, durante el pasado ejercicio las industrias registraron una caída del 1,29% en el volumen de mano de obra, lo que se traduce en que de 8.754 empleados en 2010 se pasó a 8.641. Sáez también destacó que este descenso es muy inferior a la media en Andalucía (-2,80%) y España (del -2,12%) lo que se traduce en diferencias de hasta el 60%.
En cuanto al balance económico en sí, la difícil situación se advierte a la hora de confrontar el volumen de negocio con la rentabilidad (medida a través del ebitda). La gran industria campogibraltareña produjo bienes y servicios valorados en 12.102,65 millones de euros (+29,9% respecto a 2010, con 9.317 millones de euros). Es un máximo histórico que pulveriza el dato de 2008 (9.961 millones) si bien la razón estriba en la carestía del petróleo, lo que ha elevado los costes de producción y, por tanto, el valor de las mercancías. Ello también acrecentó la cifra de negocio (ingresos industriales) un 27,08% hasta los 11.932 millones de euros (9.389 en 2010). La contrapartida se encuentra a la hora de analizar el ebitda (resultado antes de impuestos y amortizaciones), que cayó un 32,54% hasta los 597 millones de euros. En 2010, pese a la mala racha económica, este indicador de la rentabilidad alcanzó los 885 millones de euros (+21,7% respecto a 2009). El Valor Añadido Bruto (VAB), que establece la diferencia entre ingresos y costes, también bajó un 26,4% al pasar de 1.169 millones a 860.
La propia AGI especificó que aunque el valor de la producción creció respecto a 2010, el ebitda descendió por el coste de las materias primas. Según la asociación, pasaron de ser un 77,4% sobre las ventas en 2010 al 85,2% en el último ejercicio, con una gran influencia por el aumento del petróleo. No obstante, subrayaron que no se debe restar importancia al hecho de haber conseguido una tendencia ascendente en los ingresos de explotación teniendo en cuenta que los últimos años han sido los más duros de la recesión.
Respecto a los costes para producir los bienes y servicios, ascendieron a 11.552,53 millones de euros. El 82,6% del total se destinó a la compra de petróleo y derivados (8.404 millones).
La economía nacional no termina de despegar y eso también provocó cambios en el destino de los bienes y servicios de las grandes industrias. Por primera vez las exportaciones superaron al consumo interno. En 2010 las proporciones eran de un 45,9% para el mercado nacional (excluyendo a la comarca) y un 39,4% para el extranjero. En 2011 se invirtió la tendencia siendo las exportaciones el 55,9% del total de la producción mientras que el consumo nacional se situó en un raquítico 33,78%. La comarca se quedó con otro 10,31% de los bienes y servicios producidos, siendo el refino de petróleo la principal actividad por volumen y cifras de negocio, seguidos por la metalurgia y petroquímica.
En cuanto a las inversiones, las empresas asociadas destinaron 156,9 millones de euros (un 50,15% menos que en el ejercicio precedente). Es el dato más bajo desde el año 2006, si bien las inversiones acumuladas desde 2008 -año en que se desencadena la crisis industrial- suman en total 1.536 millones de euros. De estos 156,9 millones, el 76,3% se destinó a mejoras en los procesos productivos; otro 12,3% a seguridad y salud; un 10,5% a medio ambiente mientras que el resto se reparte entre investigación y desarrollo y otras inversiones.