Este informe estudia el impacto de la crisis financiera y económica internacional en cada uno de los países, para lo que utiliza parámetros de comportamiento del PBI y de la tasa de desempleo. En este sentido, la OIT apunta que Marruecos -junto con los otros países citados- logró el año pasado un crecimiento de su PIB y un leve descenso de la tasa de desempleo.
El informe señala, además, que cada vez se perciben con más nitidez indicios de una débil recuperación económica, y algunos países, en particular en Asia, crecen a un ritmo más enérgico. Sin embargo, ahora nos enfrentamos a una nueva fase de la crisis financiera, relacionada con la deuda soberana, que pone en peligro las perspectivas de crecimiento de algunos países, puede afectar a la economía mundial y vuelve a sembrar dudas sobre la estabilidad del sistema monetario y financiero internacional.
El paquete de rescate de 750.000 millones de euros previsto por la Unión Europea, con el respaldo de otros países a través del FMI, da fe de este nuevo clima de incertidumbre. Ha sido una respuesta rápida y contundente. Asimismo, pone de manifiesto que si bien se ha reanudado el crecimiento del empleo, el desempleo mundial se mantiene en mínimos históricos.
Y esto es sólo la punta de un iceberg formado por los demandantes de empleo desesperanzados, las personas que involuntariamente desempeñan trabajos temporales o a tiempo parcial, el empleo informal, los recortes salariales y las reducciones en las prestaciones. El sufrimiento aún es patente en muchos países. Empresas y trabajadores están sumidos en un clima de inseguridad e incertidumbre.